HISTORIA DE ALBA

YO, ALBA OJEDA GARCÍA

La última imagen que recuerdo es la de mi papá. No entendía qué pasaba, por qué lloraba… yo le gritaba “papa, papa… estoy aquí… cógeme la manita…” pero él no me escuchaba, no paraba de moverse, estaba nervioso, rodeaba mi camilla como si algo no fuera bien. Recuerdo ver a muchas personas a mi alrededor, todos vestidos de blanco y muchos cables que envolvían mi pequeño Sin títulocuerpo.
En aquel momento me di cuenta que lo veía todo reflejado en lo que creí que era un espejo.
Entonces se apagó la luz y no veía nada, estaba asustada. Pasé muchos días en esa oscuridad, perdí la noción del tiempo pero ya no tenía miedo, sabía que mamá y papá no me dejaban sola. Siempre me acariciaban las manos y notaba como el frío de sus lágrimas corrían por las mías. Mamá y papá me suplicaban que fuera fuerte y me pusiera buena.
Desde ese día lucho diariamente por poder volver a abrazar a mis papis.
Ya han pasado 3 años desde aquel desafortunado día pero a pesar del duro golpe que recibimos no nos rendimos, yo, la primera.
A diario, pongo todo mi empeño en realizar todos los ejercicios que me ayudan a llevar una vida más cómoda. Son duros y dolorosos pero la recompensa final merece la pena. Desde el principio, las terapias físicas, por mi rigidez extrema, me produce168121_173348916042573_5408994_nn mucho dolor pero oír la voz de mis padres me da fuerza y valor.
Aunque sigo viviendo en mi oscuridad, ya no es como la de hace tiempo. Me he adaptado muy bien a mi nueva vida y mi ansia por recuperarme ha hecho que valore cada momento que vivo, disfruto de todo lo que me rodea, y cada día quiero más y más. Le pongo colores a cada momento y me llena de vida.
Gracias a las terapias he conseguido mover los brazos y las piernas, no como quisiera, pero todo llegará. También, hace ya unos meses que mis padres me llevan a un clínica que me tratan como a una princesa, estoy genial allí, gran parte del día lo paso con mi fisioterapeuta, es un encanto. Mientras trabajamos no tiene tregua conmigo y a veces me enfado, pero cuando acabamos… me llena de mimos y tiene mil y un detalles conmigo. Cuando acabo con la fisioterapia me llevan a una cama muy especial, pero allí nunca estoy sola, se estiran conmigo mamá o papá, y que cómodos estamos, casi siempre me acabo durmiendo. Sé que esa cama ha conseguido una notable mejoría en mi calidad de vida ya que hace que inhale oxígeno 100% puro en condiciones de presión atmosférica 284284_230213047022826_8322573_nincrementada y sirve para aumentarme el nivel de oxígeno en el plasma sanguíneo y lo disuelve en todos mis fluidos corporales, incluyendo el líquido céfalo raquídeo, linfa y matriz ósea.
Aunque soy muy constante también me gusta el descanso y lo disfruto como la que más. Me encanta recibir visitas, soy una niña, y como a todos los niños me vuelve loca que me cojan en brazos, que me abracen, que me hablen al oído, que jueguen conmigo y tengo mucha suerte porque cada día tengo más y más amigos. Me siento muy querida y como aún no puedo expresarme con palabras, lo hago con mi mejor sonrisa. Sé que cuando yo sonrío os demuestro mi felicidad y por eso siempre intento demostraros que así me siento, feliz.
Ya hace algún tiempo que sé que, gracias a cientos de personas anónimas yo puedo continuar con mis terapias. Oigo a mis padres a diario agradeceros el gesto solidario para conmigo. Es tan grande lo que hacéis por nosotros… nunca os lo podremos agradecer, pero también somos conscientes de que solo podré continuar mejorando gracias a vuestra ayuda.
Hoy tengo 5 años y me siento la niña más feliz del mundo y seguiré luchando para que todos podáis ver el abrazo sin fin que algún día daré a mis padres.
Gracias, de corazón!

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